
"Toni qué vas a hacer hoy por la noche? Paolo Rocca te quiere invitar a la filarmónica. En media hora."
Paolo Rocca es Presidente y CEO de Tenaris, parte de la Organización Techint, un grupo del acero a nivel mundial con 50,000 empleados. Claro que yo no tenía ropa adecuada para una filarmónica, y me fui con mis zapatos de deporte y camisa regular.
Después del concierto, en la cena, le conté a Don Paolo como es que tres días antes en Ecuador el nuevo Presidente Rafael Correa, a través de sus ministros de Obras Públicas y Energía y Minas, había ofrecido darnos todo el apoyo para más puentes. Y eso respetando completamente nuestra filosofía de trabajo, o sea que los campesinos hacen sus propios puentes, y que nosotros - los puenteros, las empresas y el gobierno - contribuimos, pero no nos adueñamos. Ahora me quedaban tres días para elaborar un plan para a mi regreso al Ecuador presentarselo a los ministros y al Sr. Presidente de la República, y tenía algunas dudas. Justo antes del postre, Paolo Rocca, Presidente y CEO de Tenaris, las despejó a los cuatro vientos:
"Mira Toni, dile al Presidente Correa que viniste a Buenos Aires, que te fue bien, y que Tenaris te va a ayudar con tubos para los 100 puentes en Ecuador."
Quedé perplejo. Agradecí con todo mi corazón. Con estos tubos y con los cables de los teleféricos suizos teníamos ya lo principal.
En 20 años de puentero había buscado y luchado por cada metro de tubería de chatarra… el cielo sabe con cuanta paciencia y esperanza… así hemos construido 360 puentes. Hoy, en una noche mágica de sinfonía en Buenos Aires, Don Paolo y las empresas de su familia nos regalaron tubos completamente nuevos para 140 puentes. Material para 300,000 campesinos en el mundo, probablemente más. Un gesto de amor de tamaño global.
Global como lo es todo el grupo, con sus 50,000 trabajadores en múltiples fábricas y oficinas alrededor del mundo. Pero global o no, toda empresa vive tanto gracias a sus dueños como gracias también al más humilde de sus trabajadores.
En la filarmónica de Buenos Aires, en zapatos deportivos y camisa de calle en medio de la elegancia y el esplendor, yo llegué a comprender que los instrumentos de metal y de madera, aún siendo muy diferentes, se armonizan entre sí, cada uno de la forma más virtuosa y elevada, y juntos, acompañándose y esforzándose en la sinfonía del todo, crean esta melodía sublime que eleva nuestras almas.
Los humanos somos tantísimo más que instrumentos de madera y metal... Como no será entonces la melodía y la armonía que nosotros podemos crear allá fuera, en el mundo de todos los días?
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Toni Ruttimann
Puentero